Ay
Que pesa el silencio cuando habla la vida
Ay
Que el tiempo no avisa y te roba la herida
Caminé con la frente alta, vestido de razón
Con palabras que eran ley y el alma en un rincón
Fui guardián de los caminos, voz de fe y de verdad
Pero nunca escuché al niño que pedÃa libertad
Di consejo al extraviado, señalé la dirección
Pero al verme en el espejo, no encontré mi corazón
Fui maestro de mil vidas, faro en la oscuridad
Y en la mÃa fui un extraño sin valor para soñar
Ay, qué sabidurÃa tan frÃa
Cuando el alma se enfrÃa
Por no arder de verdad
Y ahora que el tiempo me mira de frente
Me duelen los pasos que nunca di
Tengo las manos llenas de certezas
Pero vacÃas de lo que sentÃ
Ay
Soy ceniza de lo que fui
Se me fueron los instantes entre normas y deber
Y el deseo quedó preso sin atreverse a nacer
Construà templos de juicio donde no quise entrar
Y dejé fuera mis sueños por miedo a despertar
Ay
Qué caro el silencio comprado
Qué amarga la calma
De no haber amado
Y ahora que el tiempo me mira de frente
Me duelen los pasos que nunca di
Fui voz de todos, menos valiente
Para ser quien soñaba en mÃ
Ay
Soy ceniza de lo que fui
Rompo el peso de lo que me impuse
Grito tarde, pero grito al fin
Que no hay ley más sagrada que el fuego
De vivir lo que arde en ti
Ay, que me quemo en lo no vivido
Ay, que me duele lo que no fui
Pero en esta última llama
Aún me puedo elegir
Ay
Que la vida enseña tarde
Pero enseña
Aunque duela, Aunque arda
Aunque ya no haya vuelta