Escucha, oh Dios, mi oración
Y no te escondas de mi súplica
Está atento, y respóndeme
Clamo en mi oración, y me conmuevo
A causa de la voz del enemigo
Por la opresión del impío
Porque sobre mí echaron iniquidad
Y con furor me persiguen
Mi corazón está dolorido dentro de mí
Y terrores de muerte sobre mí han caído
Temor y temblor vinieron sobre mí
Y terror me ha cubierto
Y dije: Quién me diese alas como de paloma
Volaría yo, y descansaría
Ciertamente huiría lejos
Moraría en el desierto, selah
Me apresuraría a escapar
Del viento borrascoso, de la tempestad
Destrúyelos, oh Señor, confunde la lengua de ellos
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad
Día y noche la rodean sobre sus muros
E iniquidad y trabajo hay en medio de ella
Maldad hay en medio de ella
Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas